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A mi esposa Purificación Polo, profesora de Yudo cinturón rojo y blanco
6º Dan y especializada en mangas Naranjas (5-6 años), Verdes (7-8 años)
y Rojas (9-10 años) quien en todo momento me animó, me apoyó y
perseveró conmigo en el estudio.
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A mis hijas Verónica, Sandra y Patricia, cinturones negros 3º danes, por haber sabido entenderme.
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Al maestro Antón Geesink 10º Dan, quien despertó en mi el ansia de investigar y ver el Yudo como un deporte en EVOLUCIÓN.
- A mis buenos alumnos y cinturones negros:
Luis
Ferrer, que cuando acabó su carrera de medicina y su especialización en
Psiquiatría nos ayudamos mutuamente en poner en marcha estas largas
investigaciones, allá por los años 1980.
José
Navalpotro, Educador y Psicólogo infantil, especialista en
psicomotricidad, que ha sabido seguir conmigo esos trabajos, dándole la
esencia científica a mi método, ha adecuado y abordado temas tan
profundos como el desarrollo fisiológico, motor y psicológico del niño
en el Yudo, de manera que no fuese una vulgarización de este.
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A todos los profesores que he tenido Franceses, Japoneses, Alemanes, Cubanos, Coreanos y Españoles.
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A
mis alumnos, que sin ellos no hubiésemos logrado nuestros objetivos,
unos más faciles y otros más difíciles, como seguir juntos estudiando
Yudo, con algunos más de 30 años.
¡GRACIAS A TODOS! |