YUDO TOTAL NE WAZA
Para poder explicar mi disposición por el ne-waza y porque lo enseño
desde siempre, tengo que referirme a mi primer profesor, Charles
Cassoni, del que guardo buenos recuerdos y le estoy muy agradecido por
haber sido capaz de hacerme amar el yudo, (creo que no le estaré nunca
lo bastante agradecido).
Durante
mi primer año de practica el me enseño básicamente las técnicas y la
lucha en suelo, hasta el punto que en mi primera competición me ganaron
fácilmente en pie, además con gran sorpresa para mí al ver que bien lo
hacían todos los demás el trabajo de Tachi-waza.
Claro
que esta experiencia fue para mí extraordinaria, porque quedé alucinado
de la cantidad de cosas que se podía hacer en pie, pero hubo un sempai
cuyo nombre no olvido, Cristian Macaux, que me recordó que si yo
llegaba a ser perfecto en pie no tenía que aprender suelo, pero si no
marcaba siempre Ippon, sería conveniente completar la jugada en suelo.
Esto
me animo mucho y seguí de forma entusiasmada el estudio del ne-waza. La
verdad es con los años descubrí la razón por la que en mi club, todos
los alumnos eran expertos en suelo, esto era gracias al maestro Robert
Muratore (fundador de mi club en Francia y pionero del yudo en
Mallorca) quien tenía gran fama en el sur de Francia por ser uno de los
mejores competidores en ne-waza.
Así
pasaron mis primeros años de aprendizaje, mis entrenamientos tenían y
tienen un grandísimo porcentaje de estudio técnico y de randori en
suelo.
Con el paso del tiempo
cuando me hago cargo del gimnasio Samurái en 1966 sigo entrenando suelo
con gran dedicación, así en el año 1970, José Luis de Frutos (q.e.p.d.)
se viene conmigo para entrenar bajo mis órdenes y formamos un grupo
extraordinario con él, Rafael Hernando, Josele Campo que tenía apenas
12 años pero una madurez de adulto.
Así
cuando entrenábamos todas las mañanas después de la preparación
técnica, nos poníamos a hacer randori de suelo durante una hora mínimo,
con tal energía que nos volvimos verdaderos especialistas en suelo.
Para
mi gran satisfacción después de dejar de competir a pesar mío, José
Luis De Frutos cogió mi relevo y se volvió el mejor yudoca en suelo de
su época, hasta el punto que cuando preparábamos los Juegos Olímpicos
de Montreal, en sus estancias de preparación en Japón los entrenadores
Japoneses le invitaban para quedarse con el equipo japonés para hacer
suelo con los más pesados, y les podía a todos ellos, fue
verdaderamente fantástico.
Después
de la retirada de la competición de José Luis de Frutos, invite a
España de forma privada y sin ninguna ayuda por parte de la federación
de entonces, al maestro Antón Geesink que para mí era la persona más
apropiada para que los profesores y competidores conocieran al yudoca
que hizo llorar a Japón. Con su ayuda elaboramos un programa técnico de
suelo, un trabajo hecho con seriedad que hoy día con la experiencia de
los años, enseñamos a nuestros alumnos de forma eficaz.
Cada
maestro según su criterio destaco, aquellos detalles que considero que
tenían más trascendencia, así, en mi programa de suelo enseño desde las
distintas posiciones reales que ocurren durante un combate y a partir
de esas situaciones se realizan las técnicas de osae-komi-waza,
Shime-waza y Kansetsu-waza, siendo la lucha en suelo uno de los
aspectos que más hemos y seguimos cuidando.
Carlos
Jodra varias veces campeón de España en la categoría de 100kg, alumno
desde los 7 años, perfecciono su ne-waza hasta el punto que sus
técnicas especiales giraban alrededor de Sankaku-gatame, ganando con
una eficacia extraordinaria a sus adversarios.
Ernesto
Pérez y Carlos se conocieron entrenando en el equipo nacional. Fue tal
su admiración por el trabajo de Carlos que empezó a entrenar con
nosotros 6 meses antes de su medalla Olímpica y con la gran destreza
que le caracterizaba, perfecciono bajo mi dirección técnica, una forma
de volcar a los adversarios a cuatro patas o boca abajo, que le hizo
ganar muchos combates en su carrera deportiva.
Hoy
día el reglamento actual no sabe cómo hacer para que el trabajo en
suelo sea interesante para el público y a la vez no rompa la filosofía
de yudo positivo.
Como en otras
ocasiones en este caso, me atrevo a proponer; que la posición de un
competidor boca abajo o cuatro patas defendiendo nada mas, fuera
sancionada con shido. De tal manera que siempre cambiara su posición,
pasando al ataque y realizando su trabajo siempre ofensivo. Esto
simplemente daría, en mi opinión al ne-waza en competición, mucha más
vida y facilitaría la labor de los árbitros.
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